Tecnología al servicio de la cobranza

El 14 de febrero de 2011 fue el día en que Watson, la computadora de IBM, se enfrentó a Brad Rutter y Ken Jennings, dos campeones de Jeopardy, un famoso concurso de televisión estadounidense, donde los participantes deben responder en forma de preguntas sobre diversos temas que les presentan a través de una pista en forma de respuesta.

En el segundo juego, frente a un enunciado que decía “un pedazo de hierro que se coloca en el casco de un caballo, o la caja de las cartas en un casino”, Watson fue el primero en responder con la pregunta “¿Qué es un zapato?”. No es exagerado afirmar que esa respuesta que llevaría a Watson a derrotar a los dos campeones de Jeopardy luego de tres días de competencia, cambiaría la historia de los abogados.

Watson es resultado del surgimiento de la tecnología cognitiva. Watson puede leer textos, ver imágenes y oír un discurso, y luego interpretar esa información, para lo cual la organiza y ofrece explicaciones sobre lo que significa, sumado con la justificación -probabilística- para sus conclusiones. No ofrece respuestas definitivas. No conoce la verdad. Lo que hace Watson es ponderar información e ideas de múltiples fuentes, razonar y luego plantear hipótesis para su consideración. Y luego le asigna un nivel de confianza a cada respuesta e incluso aprende de sus errores.

Un algoritmo permite que Watson analice la pregunta, descomponiendo el lenguaje. Un segundo algoritmo está diseñado para hacer un barrido de toda la literatura e información que se ha cargado en Watson para intentar encontrar lo que puede ser relevante respecto a la pregunta. Luego, con otro algoritmo Watson clasifica lo que cree que son las respuestas correctas, asignándoles grados de confianza a cada una. Si tiene un nivel de suficiente de confianza, Watson responde, si no, aprende.

Pero no fue hasta unos años después cuando un grupo de estudiantes de la Universidad de Toronto que tuvieron acceso a Watson, decidieron darle toda la información legal para que realizara investigación legal. Así nació Ross, el primer robot abogado.

En Sotta Recovery creemos que la tecnología y la inteligencia artificial son un aliado indispensable en la prestación de servicios legales. La inteligencia artificial es la combinación de algoritmos planteados con el propósito de crear máquinas que presenten las mismas capacidades que el ser humano. Una tecnología que todavía nos resulta lejana, especialmente a los abogados, pero que desde hace unos años está presente en muchos ámbitos de nuestras vidas.

Hoy la tecnología nos permite ofrecer información actualizada en línea de las causas y sus avances; automatización de la redacción de escritos de acuerdo con las resoluciones del tribunal; alertando de las gestiones correspondientes, mientras mantiene una comunicación permanente, a través de un semáforo de gestión con el demandante y los actores relevantes de la causa. Todo lo cual permite hacer del proceso de cobranza, uno más eficiente, mejorando los tiempos de respuesta y recovery de tu deuda.

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